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¡Bienvenido al espacio donde las huellas no se borran, se multiplican!

Querido exalumno Andinista:
Creamos este lugar para ti, que sigues dejando huella más allá de nuestras aulas. Huellas Andinistas es el espacio donde tu historia cobra vida, donde celebramos tus logros, compartimos tus sueños y volvemos a conectar como la gran familia que somos.
Aquí encontrarás relatos de vida que inspiran, proyectos que transforman y testimonios de quienes, como tú, han llevado el espíritu Andinista al mundo. Porque tu paso por el colegio no fue el final, sino el inicio de un legado que sigue creciendo con propósito, identidad y orgullo.
Porque una vez Andinista… ¡Siempre Andinista!
Carlos Gómez R.
Promoción: 1990
Ingeniero Civil

Cuéntanos tu historia Andinista

¡Hola a toda la comunidad Andinista! Es un verdadero honor y una profunda alegría poder conectar de nuevo con el colegio que fue mi segundo hogar.

Mi historia en el Andino es la de un joven bogotano de los años 80, con sueños tan grandes como las montañas que le dan nombre a nuestro colegio. Recuerdo con una claridad increíble los pasillos llenos de vida, el sonido del timbre marcando el ritmo de nuestros días y la camaradería que se sentía en cada rincón. Fui parte de esa generación que vivió la transición, que usaba el uniforme con orgullo y que esperaba con ansias los “jeans days” y las semanas culturales.

No puedo olvidar las clases de cálculo con el profesor que nos retaba a pensar más allá de la fórmula, sentando sin que yo lo supiera las bases de mi futura carrera. Las clases de física eran un descubrimiento del mundo, y las de historia, una ventana para entender de dónde veníamos. Pero más allá de lo académico, el Andino era el patio donde forjamos amistades a prueba de todo, donde aprendimos a trabajar en equipo en los proyectos de grupo y a competir con lealtad en los intercursos. Ser Andinista era, y sigue siendo, un sello de pertenencia a una familia que te impulsa a ser tu mejor versión.

¿Qué has hecho desde que saliste del colegio?

Al cruzar por última vez las puertas del colegio como estudiante en 1990, llevaba conmigo una maleta cargada de conocimientos, disciplina y, sobre todo, la convicción de que con trabajo duro todo era posible. Decidí seguir mi pasión por la lógica y la construcción, y me inscribí en Ingeniería Civil en la Universidad de los Andes.

La exigencia de la universidad fue alta, pero la sólida formación académica del Liceo fue mi gran pilar. Me gradué y comencé mi carrera en el sector de la infraestructura, un campo que me ha permitido, literalmente, construir país. Durante estos más de 30 años, he tenido la fortuna de participar en el diseño y la construcción de proyectos viales que han conectado regiones, en la supervisión de edificaciones que hoy definen el perfil de nuestras ciudades y en el desarrollo de obras hidráulicas que llevan agua y saneamiento a comunidades que lo necesitaban.

Actualmente, lidero mi propia firma de consultoría en ingeniería, donde aplico cada día no solo el conocimiento técnico, sino los valores de integridad y liderazgo que comenzaron a forjarse en las aulas del LMA.

¿Qué huella dejó el LMA en tu vida?

La huella del Liceo Mayor Andino es indeleble. Más allá de prepararme para superar un examen de admisión, el LMA me formó como persona. Me enseñó el valor de la disciplina, la importancia de la ética y el poder de la amistad. Muchos de mis amigos más cercanos, esos hermanos que la vida te regala, son mis compañeros de promoción.

El Liceo me inculcó una curiosidad intelectual que nunca se ha apagado y un rigor para enfrentar los problemas que ha sido clave en mi profesión como ingeniero. Nos enseñaron a no temer a los desafíos, a ver en cada problema una oportunidad para encontrar una solución innovadora.

Pero la huella más profunda es el sentido de orgullo y gratitud. El Andino fue el cimiento sobre el cual construí mi proyecto de vida. Cada logro profesional tiene una pequeña parte de esos años, de esas enseñanzas y de esos valores. Ser Andinista es un privilegio que llevo conmigo siempre.

Un saludo fraterno a mis compañeros de la Promoción 1990 y a todas las generaciones que han pasado y pasarán por este gran colegio. ¡Que el espíritu Andinista siga brillando!

Cuéntanos tu historia. Queremos escucharte, celebrar tus pasos y caminar contigo en esta nueva etapa.

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